El alcalde de Londres, Boris Johnson, aseguró este jueves que nunca habría sustituido a la niña cantante de la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Pekín-2008 por otra más fotogénica como hicieron los chinos, evitando a duras penas un conflicto diplomático.

Johnson, que está en Pekín para recibir oficialmente la llama olímpica durante la ceremonia de clausura del domingo como alcalde de la sede de los Juegos de 2012, alabó a la organización pequinesa pero aseguró que se sentía mal al pensar en el asunto de la ceremonia falseada.

“Si hubiéramos estado organizando los Juegos nosotros, no creo que hubiéramos dado necesariamente el cambiazo con la niña del aparato dental”, declaró al responder a una pregunta sobre si tenía algo que criticar de los Juegos Olímpicos de Pekín.

Lin Miaoke, una niña de nueve años, saltó al estrellato en China al supuestamente cantar una patriótica balada ante los 91.000 espectadores que llenaban el estadio ‘Nido de Pájaro’ de la capital y los miles de millones de telespectadores de todo el mundo en la espectacular ceremonia inaugural.

Pero luego se supo que cantaba en ‘playback’ y que la verdadera voz pertenecía a otra niña, Yang Peiyi, de siete años, que no era lo suficientemente agraciada como para salir al escenario. El cambio fue ordenado por un alto cargo del Partido Comunista Chino.

Johnson, elegido alcalde en mayo, es propenso a hacer sonadas declaraciones y ya tuvo que pedir perdón a Liverpool y a Papúa Nueva Guinea por unos polémicos comentarios.

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