Una niña de 13 años con un chaleco de explosivos sobre su cuerpo se ha entregado a la Policía iraquí sin detonar la carga que llevaba adosada, evitando así un nuevo atentado en la provincia de Diyala, uno de los mayores feudos suníes del norte del país, según ha informado el mando militar estadounidense en Irak.
Los agentes iraquíes, tras confirmar que la niña vestía el chaleco de explosivos, alertaron a los equipos de artificieros, que desactivaron el mecanismo. Después de la detención, la menor condujo a los miembros de la Policía hasta otro cinturón de explosivos. La niña, que fue arrestada inmeditamente, continúa bajo custodia de las fuerzas de seguridad.
“Los informes dicen que se acercó a la Policía diciendo que llevaba el cinturón y que no quería usarlo. Si fue obligada a ponérselo o si lo hizo voluntariamente es lo que todavía se está investigando”, ha declarado el portavoz de las fuerzas norteamericanas en Irak, el comandante David Russell.
Más mujeres suicidas
El portavoz estadounidense Jon Pendell ha interpretado la rendición de la niña como una “muestra de que las mujeres iraquíes entienden su importancia en la sociedad y el valor de la vida”. Además, Pendell subrayó que también “indica que los iraquíes rechazan a Al Qaeda y sus prácticas”.
El número de mujeres que ha cometido atentados suicidas en Irak se ha disparado en los últimos meses, especialmente en la provincia de Diyala, cuya capital es Baquba. Para luchar contra esta situación, el pasado mes de junio se creó en esta zona un grupo denominado ‘Hijas de Irak’, formado por voluntarias y respaldado por el Gobierno del país y el Ejército estadounidense.
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