Situación Actual del Adulto Mayor en el País

Heidi Spitzer Chang

Presidente

Asociación Adulto Feliz

 

Aspecto Demográfico

Los datos sobre los adultos mayores que presentamos a continuación deben ser considerados en el diseño de las políticas sociales diferenciadas según género y región, dada la diversidad social y demográfica de nuestro país. Desde el punto de vista demográfico y electoral, los adultos mayores constituyen un sector importante de la población del Perú por las siguientes consideraciones:

En las últimas décadas la población peruana ha ido envejeciendo. Ello se constata por:

• El incremento notable de la esperanza de vida (es decir del número de años que la gente peruana vive en promedio). En 1970 un peruano vivía hasta los 56 años, en el 2005 hasta los 71 y se espera que en el 2020 viva hasta los 74 años. Este incremento favorece más a las mujeres que a los hombres: En el 2005 fue de 74 años para las mujeres y de 69 para los hombres1.

• También se constata por el mayor crecimiento  de la población adulta mayor (de 60 y más años de edad) en relación al menor crecimiento de la población en edad activa (15 a 59 años2) y al escaso crecimiento de la población infantil (0 a 14 años). Mientras que la población adulta mayor crece a una tasa de 3.5% promedio anual en el periodo 1990 a 2020, la población en edad activa sólo lo hace en 1.98% y la infantil en menos del 1% (0.08%).

Consecuentemente, la pirámide poblacional, que se caracterizaba por una amplia base de menores de 0 a 14 años y una cúspide muy estrecha de los adultos mayores, se va convirtiendo en una botella. Este alto crecimiento de la población adulta mayor ha determinado que, según el INEI, mientras que en 1990 la población adulta mayor era de 1 millón trescientos diecisiete mil personas, equivalente al 6.1% de la población total del país; en el 20053 fue de 2 millones trescientos cuatro mil (8.8% de la población total del país). Para el año 2020 las proyecciones señalan que la población adulta mayor estará en 11% de la población total del país; es decir, cerca de cuatro millones de personas (3 millones setecientos cuatro mil).

1 MINDES, Plan Nacional para las Personas Adultas Mayores 2005-2010.

2 Se considera población en edad activa aquella comprendida entre 15 y 64 años. Para efectos de comparación con la población adulta mayor (que se inicia en los 60 años), se ha acotado a la primera de las poblaciones entre 15 y 59 años.

3 INEI, Resultados Preliminares del Censo 2005, X de Población y V de Vivienda.

 

• Asimismo, por el alto crecimiento de esta población que ha determinado que la relación entre la población infantil y los adultos mayores sea cada vez menor. Si antes (en 1990) teníamos un adulto mayor por cada 6 niños, en el futuro (2020) tendremos un adulto mayor por cada 2 niños.

• Finalmente, por el alto crecimiento de los tramos superiores de la población adulta mayor: Cuanto mayor es la edad, mayor es el crecimiento. Así, entre 1990 y el 2020, la población entre 60 y 64 años de edad crecería en 3.22%, la que se ubica entre 65 y 69 años, en 3.37%, aquella entre 70 a 74 años en 3.43%, la de 75 a 79 en 3.54%, y la de 80 o más años en 4.91%.

Por otro lado, se observa que los adultos mayores se han incrementado en mayor medida en el área urbana, representando en la actualidad el 70% de la población adulta mayor. Pero además, esta población adulta se concentra principalmente en el departamento de Lima y en la Provincia Constitucional del Callao. En ambas jurisdicciones habitan 813,296 adultos mayores que representan el 39.1% del total de adultos mayores del país.

Asimismo tenemos que:

• Un 8.8% de la población nacional es adulta mayor, pero no todos los departamentos son igualmente “viejos”.

• A nivel nacional hay ligeramente más mujeres que hombres adultos mayores, pero no todos los departamentos son igualmente “femeninos” en este grupo de edad. En el 2006 la población adulta mayor será de aproximadamente 13% del total de electores del país (16’494,906 personas) y este porcentaje irá aumentando en las elecciones posteriores, dado el paulatino envejecimiento de la población en general. Estas personas constituyen un número importante de votantes; ya que si bien el límite de edad obligatoria para votar está establecido en 70 años, ellas son las más entusiastas y comprometidas en los procesos electorales y acuden a votar más allá de dicho límite de edad, incluso movilizándose con muletas o sillas de ruedas.

2. Calidad de Vida

Pero no se trata de cuántos años se viven, sino de cómo se viven. En nuestro país, la población adulta mayor enfrenta una serie de problemas que vamos a presentar de manera muy sucinta:

 

Desde el punto de vista ético y social Solidaridad

Comenzaremos entonces por la ética, diciendo que actualmente, hay en las sociedades latinoamericanas, y en especial en el Perú, un reclamo en ascenso por más ética, como parte fundamental del desarrollo humano. Y, en este sentido existen desafíos abiertos inaplazables de alto contenido ético, sobre cómo promover la solidaridad, orientada a la asunción de la idea bíblica de que “debemos ser responsables los unos por los otros”. El adulto mayor está en la etapa más decisiva del desarrollo humano que debería convertirse en el periodo más feliz de su vida, lejos de ser un preámbulo a la muerte. Esta es la etapa de mayor individuación, sentido de auto-trascendencia y máximas potencialidades de experiencias vividas.

Individuación Y cuando hablamos de individuación, estamos hablando de que no hay una vejez sino muchas vejeces. La época de la vida en que más disímil, más distinto es el uno del otro es la etapa de la vejez. Es lo que pasa en el tiempo de nuestras vidas lo que nos hace ser como somos cuando somos adultos mayores. Vuelvo a repetir: no hay una vejez sino vejeces. Sentido de auto-trascendencia Cuando decimos sentido de auto-trascendencia, queremos decir que el adulto mayor siente que su alma existe más allá de las limitaciones del mundo material.

Máximas potencialidades de experiencias vividas Y cuando nos referimos a máximas potencialidades de experiencias vividas., estamos refiriéndonos a que el adulto mayor puede dar de sí mucho más de lo que podemos esperar. Soledad

A pesar de lo anterior, el adulto mayor enfrenta uno de los problemas más difíciles de la vida: “la soledad”, la cual es una de las principales causas de depresión que continuamente le aqueja. Esta se debe a pérdidas importantes de familiares y amigos. La red social que le sirve de soporte va disminuyendo, sobre todo en las grandes urbes. El círculo social del adulto mayor se va reduciendo en forma drástica.

Marginación frente al joven

Los avances de nuestra sociedad contemporánea traen aparejados un incremento de las expectativas de vida; pero, irónicamente, la aceleración de descubrimientos científicos y tecnológicos tiene efectos culturales que contribuyen a marginar más al adulto mayor, sacándolo del circuito de producción, básicamente por el culto a la juventud como grupo privilegiado en la producción y en el consumo. En la producción porque se da preferencia a la contratación de jóvenes en los puestos de trabajo, y en el consumo, porque la mayor parte de la publicidad comercial está dirigida hacia los jóvenes.

Esta situación se enmarca en la sociedad post-industrial, en la que vivimos, de competencia, globalización, en la cual priman lo conceptos de individualismo, relativismo, subjetivismo y consumismo. Tedio a la vida, tristeza, inacción, depresión

Todo lo anterior lleva al adulto mayor a una sensación de tedio a la vida, a la tristeza. Y la tristeza genera inacción, repliega al ser sobre sí mismo, paraliza la acción y causa patologías, como la depresión.

Uso inadecuado del tiempo libre

Ahora bien, cuando las personas dejan su vida activa, disponen de uno de los valores más hermosos y codiciados: el tiempo… y teniéndolo a su total disposición se les escapa de las manos, por no saber qué hacer, no estar preparadas para las mil posibilidades de desarrollar sus potencialidades.

Atrofia

Pero además, si no sabemos usar el tiempo libre, tampoco sabemos aprovechar nuestras energías y caemos en la atrofia. En consecuencia, nuestro deber es revertir esta situación. Como ya lo hemos dicho, el ser humano está constituido de diferentes planos o dimensiones: El plano físico en su dimensión corporal, el plano intelectual en su dimensión racional, el afectivo en su dimensión emocional y el plano trascendente en su dimensión espiritual. Por lo tanto, el ser humano tiene energías cognoscitivas, reflexivas, emocionales, físicas. Estas energías, si no se usan, pierden consistencia. La vida es movimiento intrínseco. Y la inmovilidad es signo y causa de muerte. Así es todo en la vida. Si a una planta se le deja de dar agua, poco a poco muere. Si al fuego se le deja de dar combustible, poco a poco se apaga. No se necesita una artillería para eliminarlas para que dejen de existir. Mueren poquito a poquito. Por lo tanto, si las energías no se movilizan, caen en la atrofia. La atrofia es falta de movimiento y la falta de movimiento es muerte. Nosotros tenemos una obligación moral de ejercitarnos para vencer la atrofia y ser vibrantes.

Es un imperativo universal, es un imperativo categórico, es un derecho y un deber no permitir que el adulto mayor caiga en este tipo de atrofia y que contribuyamos a que él tenga la calidad de vida que se merece.

 

Tenemos como modelo, como ejemplo a grandes profetas que iniciaron inclusive su labor cuando ya eran personas mayores, como es el caso de Moisés y de Abraham.

Tomemos el ejemplo de Moisés, siempre en movimiento, durante la diáspora, alejando a su pueblo de la esclavitud, en camino hacia la Tierra Prometida. Moisés murió caminando.

Tomemos el ejemplo de Abraham, de tantos místicos, siempre en movimiento, en su peregrinación por la fe, en su compromiso vital con Dios. Este es inclusive, el máximo acto de amor a Dios y de gratitud a la vida. Le dieron un sí categórico, absoluto, universal, incondicional, un sí vital que los llevaba de la contemplación al combate, siempre en movimiento.

Desde el punto de vista de la salud

Según el documento “Situación Actual de las Personas Adultas Mayores” (2002), del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES), la salud, constituye uno de los principales problemas de la población adulta mayor, y es que, conjuntamente con lo económico, son los elementos determinantes de las posibilidades de independencia en esta etapa de su vida.

Del total de la población adulta mayor, 47% no cuenta con ningún tipo de seguro médico. Es decir que cerca de 5 de cada 10 personas adultas mayores no poseen ninguna cobertura de seguro médico. La situación es más critica para los residentes en el área rural, donde el porcentaje de población sin cobertura médica alcanza al 90.3%, es decir 9 de cada 10 personas carece de un seguro médico.

La cobertura médica-asistencial es menor para las mujeres (52% de ellas no tiene ningún seguro médico) que para los hombres (42% de ellos no lo tiene). Los programas de atención al adulto mayor han estado orientados básicamente a la curación de patologías ya declaradas y, en mucho menor medida, a intervenciones preventivas. Es decir eminentemente curativos.

Además, las dependencias del Ministerio de Salud y de EsSalud no cuentan con la cantidad suficiente de profesionales especializados y capacitados en la atención de la persona adulta mayor. Aún cuando existen profesionales en geriatría, estos se encuentran localizados en clínicas y consultorios particulares, lo que impide al grueso de esta población a acceder a una atención especializada. Al respecto, cabe señalar que actualmente a nivel nacional sólo se cuenta con 70 médicos geriatras.

 

En términos generales, la sociedad peruana no tiene un cabal conocimiento acerca de los problemas de salud que adolece la población adulta mayor en el país, ni tampoco una mayor conciencia sobre los riesgos que implica el proceso de envejecimiento sobre el bienestar físico y psíquico de este grupo poblacional.

Un problema adicional es el desconocimiento y falta de personal especializado para el tratamiento de las enfermedades mentales que aquejan a algunos adultos mayores, incluyendo el problema que se presenta en el núcleo familiar y que muchas veces altera el equilibrio emocional de sus integrantes.

En el Perú se está intentado implementar un programa nacional de atención integral al adulto mayor4, que implique no sólo la atención en salud, sino que también integre aspectos psico-sociales, ya que muchas veces una enfermedad no sólo es indicador del mal funcionamiento de un órgano, sino que es reflejo de condicionantes socio-afectivos adversos en el universo del adulto mayor. Se ha comprobado, repetidamente, que las redes sociales y el apoyo social son elementos cruciales para la salud física del adulto mayor y se ha constatado, especialmente, la relación entre estrés, enfermedad y falta de apoyo social. Un ejemplo de la importancia de los aspectos psico-sociales en la salud, es el de Jorge Paredes Romero, adulto mayor que, postrado en silla de ruedas por un accidente, ha logrado ser un exitoso productor de artículos para

adultos mayores, y un buen compositor musical. Además, tiene su propia página Web.

Desde el punto de vista de la jubilación

En la actualidad, en el Perú coexisten dos sistemas o regímenes pensionarios: el Sistema Público de Pensiones, compuesto a su vez por los regímenes del Decreto Ley No.19990 (Sistema Nacional de Pensiones o SNP)5 y del Decreto Ley No. 205306; y el Sistema Privado de Pensiones (SPP)7. Adicionalmente, existen otros regímenes de pensiones tales como la Caja Militar Policial, Caja del Pescador, etc.

4 Como se verá más adelante, recién en el 2005 se elaboraron los “Lineamientos para la Atención Integral de las Personas Adultas Mayores”.

5 Pertenecen a este régimen trabajadores del sector público y privado y sus fondos son administrados por la Oficina Nacional de Normalización Previsional (ONP).

6 Pertenecen a este régimen trabajadores del sector público y sus fondos son administrados por diversas entidades del Estado.

7 Pertenecen a este régimen trabajadores del sector público y privado y sus fondos son administrados por las AFPs.

 

Cobertura de los Principales Sistemas Provisionales MEF MINDES

Nº % Nº % Población de 65 o más años de edad 8 1,377,35 0 100.00 % 1,377,35 0 100.00%

Pensionistas 729,000 52.93% 751,485 54.56% Sistema Público de Pensiones 686,000 49.81% 705,467 51.22%

D.L. 19990

(SNP) 391,000 28.39% 410,136 29.78%

D.L. 20530 295,000 21.42% 295,331 21.44%

Sistema Privado de Pensiones (SPP) 43,000 3.12% 46,018 3.34%

No Pensionistas 648,350 47.07% 625,865 45.44%

Fuentes:

• MEF, Octubre de 2004, Plan de Acción de los Sistemas de Pensiones en Perú (2004-2008).

• MINDES, Plan Nacional para las Personas Adultas Mayores 2005-2010.

Se estima que la cobertura provisional de los principales regímenes (Sistema Público de Pensiones y SPP) fluctúa entre el 53% y el 55% de la población total proyectada en edad de jubilación (1millón trescientos setenta y siete mil trescientos cincuenta).

Esto quiere decir que sistemas previsionales no tienen una cobertura universal: Casi la mitad de los adultos mayores está excluida de la seguridad social.

El Sistema Nacional de Pensiones (SNP), más conocido como la 19990, se complica al incrementarse la esperanza de vida y disminuir la tasa de natalidad: Los jubilados viven más y los aportantes son menos Por lo demás, los montos de las pensiones recibidas por los jubilados son muy exiguos, alcanzando en promedio a 507 nuevos soles mensuales en el régimen del D.L. 19990 (SNP), 1,267 en el régimen del D.L. 20530 y 1,000 en el SPP. El envejecimiento acelerado de la población peruana y la problemática que ésta sufre subrayan la imperiosa necesidad de formular políticas que tengan en cuenta perspectivas innovadoras a fin de aumentar la participación e integración social del adulto mayor en la vida económica y social del país.

8 Se considera que la edad para jubilar es de 65 años.

 

3. Avances en los Lineamientos de Política

Como consecuencia del compromiso asumido por el país en el marco del Plan Internacional para el Envejecimiento de Madrid del Año 2002, se han dado en el Perú algunos avances:

Planes y Políticas:

En el año 2002 el Estado aprobó el “Plan Nacional para las Personas Adultas Mayores 2002-2006”.

El 2 de septiembre del 2004 se aprueba el “Plan Nacional para la Superación de la Pobreza 2004-2006” que incluye como una de sus prioridades estratégicas la protección a los grupos más vulnerables, dentro de ellos las personas adultas mayores.

El 18 de marzo del 2005 se aprobaron los “Lineamientos de Política para la Prevención del Maltrato y Defensa de los Derechos de las Personas Adultas Mayores”.

Dispositivos Legales:

La Ley Orgánica de Municipalidades, vigente desde el 28 de mayo del 2003, determina la existencia de programas dirigidos a este sector y reconoce la importancia de su participación en los diferentes espacios de intervención de la comunidad en el gobierno local.

La Ley General de Educación, ratificada por el poder ejecutivo el 28 de julio de 2003 reconoce “las posibilidades de desarrollo del adulto mayor abriendo espacios para su formación, reconociendo la educación como un proceso que se da durante toda la vida y de manera permanente”.

La Ley N° 27408 del 2005 referida a la atención preferente al Adulto Mayor por parte del Ministerio de Salud.. En el 2005 se incorpora al adulto mayor dentro del “Modelo de Atención Integral de Salud” y se elaboran los “Lineamientos para la Atención Integral de las Personas Adultas Mayores”.

En el Congreso de la República se aprobó de Ley del Adulto Mayor, pero el Ejecutivo la ha observado.

Leyes 28683 del 16.02.06 y 28735 del 24.04.06 sobre la atención preferente a los adultos mayores (entre otros) en lugares público y servicios de transporte

4. Acciones Concretas

En los últimos años, se han desarrollado algunos programas y acciones dirigidas a las personas mayores. Entre estos tenemos; Los Centros del

Adulto Mayor (CAMs) y Círculos de EsSalud, los Programas del Adulto Mayor (PAMs) de las municipalidades, las organizaciones promovidas por Situación Actual del Adulto Mayor en el País Página 10 empresas privadas, iglesias, ONGs y universidades y, finalmente, las organizaciones de los mismos adultos mayores.

Actualmente a nivel nacional funcionan 109 CAMs y 120 Círculos. Del total de CAMs, 32 están en Lima y 77 en provincias. La población adulta mayor que recibe las prestaciones sociales de los CAMs es de 149,103 personas (7.17% de la población adulta del país). Cabe resaltar que los CAMs han sido premiados por la UPC por aportar al aumento de la calidad de vida de los adultos mayores. Por otro lado, se considera que los CAMs también contribuyen a disminuir los costos de atención curativa de EsSalud, porque el mejoramiento de la calidad de vida previene la ocurrencia de patologías por ende disminuye dichos costos.

Los inicios de la década pasada marcan el progresivo incremento de municipalidades que van considerado a las personas mayores como un grupo poblacional con necesidades y potencialidades específicas, al cual dirigir una oferta de servicios y programas también específicos. La observación empírica nos muestra como se ha ido pasando de programas que privilegiaban la asistencia y protección, sobre todo en salud, a programas más promocionales (PAMs), que van asumiendo los conceptos de las nuevas percepciones de la vejez y el envejecimiento.

A nivel de empresas privadas, iglesias y ONGs existen:

El Programa de Jubilados de la Corporación Backus y el Club del Pensionista de la Asociación de AFPs del Perú.

El Programa de Personas Mayores de la Iglesia Metodista; la Pastoral de la Salud, el Programa Vida Ascendente, los programas promocionales de Cáritas y los programas asistenciales de la Iglesia Católica.

Las redes de ONGs nacionales como la Mesa de Trabajo de ONGs y Afines sobre Personas Adultas Mayores y el Consorcio Perú; así como las redes regionales, entre ellas la Red Pro Vida Latina y la Red Tiempos.

Existen las siguientes experiencias en educación universitaria:

La “Universidad de la Experiencia (UNEX)” de la Universidad Católica del Perú (Lima); el Aula del Saber “La Universidad para Personas Mayores” de la Universidad Católica San Pablo (Arequipa); y, la “Universidad Permanente para el Adulto Mayor” de la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohman (Tacna). Entre otras asociaciones tenemos a la Asociación Nacional de Personas Adultas Mayores del Perú (ANAMPER), las asociaciones gremiales de jubilados, las asociaciones de los Centros de Adultos Mayores de EsSalud.

En la actualidad se está incrementado el proceso de incorporación del Perú a las redes internacionales, como a la Federación Iberoamericana de Situación Actual del Adulto Mayor en el País Página 11 Asociaciones de Adultos Mayores (FIAPAM), la Red Virtual Latinoamericana de Gerontología y otras Similares.

5. Retos y Posibilidades

Con políticas adecuadas, y con participación de la sociedad civil, esta situación debe corregirse para de esta forma lograr:

• La capacitación para la adultez mayor y la inactividad ocupacional.

• La cultura del tiempo libre, ya que en el Perú no existe una cultura sobre el mismo y, por ello, se carece de una conciencia y una sensibilidad de lo beneficioso que puede ser para los adultos mayores el aprovechamiento del ocio en diversas actividades productivas, espirituales, artesanales, artísticas, intelectuales, culturales, deportivas, turísticas, de esparcimiento, etc.

• La participación de los adultos mayores en el diseño e implementación de las soluciones a sus problemas.

• La participación de los adultos mayores en los programas de desarrollo de su entorno

• La reinserción de los adultos mayores en el circuito productivo.

• El establecimiento de redes sociales, ya que éstas repercuten en el bienestar físico y psicológico del adulto mayor.

• Enfoque de género: Las mujeres viven más pero en inadecuadas condiciones.

• Prevención y tratamiento de la demencia senil

• Formación de profesionales especializados en el adulto mayor (geriatría, gerontología, gerontagogía)

• Formación de técnicos y cuidadores

• Promoción de una cultura de revaloración del adulto mayor desde la niñez

• Diálogo por la Niñez: Espacio similar en el tema del adulto mayor: El envejecimiento es una etapa natural de la vida, a la que todos los seres humanos llegaremos inexorablemente, siendo ello una situación que de un modo u otro, requiere de una adecuada toma de conciencia, preparación y apoyo de toda la sociedad. Por ende, no debería ser enfocado como una debilidad sino como una oportunidad de usar las potencialidades de los adultos mayores e incrementar el capital social del país. La posibilidad de actuar en conjunto es alta, ya que existe el antecedente del acuerdo que lograron más de 30 instituciones (entre ellas UNICEF, la Presidencia del Consejo de Ministros, Perú 2001, Situación Actual del Adulto Mayor en el País Página 12 etc.), en favor de las metas del Plan Nacional de Acción por la Infancia 2002-2010 (PNAI) en mayo del 2003.

En ese entendimiento, la Asociación Adulto Feliz ha trabajando una serie de propuestas que proyecta implementar en alianza con instituciones del sector público y privado, en el marco del Plan Nacional para las Personas Adultas Mayores 2002-2006, así como del II Plan de Envejecimiento de Madrid del 2002 y de las Conclusiones de la Reunión de Gobiernos y Expertos sobre Envejecimiento en Países de América del Sur, realizada en Buenos Aires en el 2005.

Nuestras propuestas también se enmarcan dentro de la Gerencia Social, cuya función es la de diseñar, ejecutar y conducir a programas y/o organizaciones públicas y privadas, buscando la mejora de la calidad de vida de la población, y por ende, el desarrollo social del país. Dentro de la gerencia social se destaca la importancia del manejo eficaz, eficiente y efectivo, de los resultados y de la productividad, donde el factor humano y el capital social son claves.

Ahora hay un nuevo espacio fuera del espacio organizado: El de los jubilados, de los cesantes y de los adultos mayores que no cuentan con un seguro. Y este nuevo espacio debe de verse más como posibilidad que como problema, como el mayor potencial humano que tiene la sociedad actual, como trabajadores expertos, como voluntarios (sociales, culturales, ecológicos, económicos, medio ambientales, educativos, comunitarios, etc.), como personas capaces de participar a todos los niveles.

Los adultos mayores están entrando en un “nuevo continente” pero entran sin una cultura específica. No hay una cultura ya hecha para vivir este fenómeno, tanto social, cultural como mental. El día de hoy, la noción de adultez mayor está replanteándose.

Hacemos un llamado a la sociedad civil, a las autoridades gubernamentales, a las empresas, para que abandonen el antiguo y peyorativo concepto de adultez mayor y asuman el hecho de que el adulto mayor es una persona madura y portadora de experiencias que puede aportar mucho y de esta forma incrementar el capital social de nuestro país. La participación de las empresas en esta cruzada daría un valor agregado al cumplimiento de su responsabilidad social y por ende al desarrollo de la patria.

Trabajemos en conjunto, maximicemos las sinergias entre los distintos participantes para optimizar los resultados en conjunto. Es definitivamente un proceso horizontal y no vertical. Esta es la ética de la facilitación.

Hagamos un cinturón del adulto mayor para que ellos transmitan a sus nietos y bisnietos un planeta donde valga la pena vivir.

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