Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Uncategorized

El señor de la foto se llama Manuel Rosales, era alcalde de Maracaibo y uno de los mayores opositores a Hugo Chávez. Y desde el domingo está por Lima, ¿motivo? El Comercio informa:

Rosales, actual alcalde de Maracaibo, decidió no entregarse a la justicia de su país en un proceso por presunta corrupción. Para ayer estaba prevista la audiencia del caso, pero como el líder opositor no se presentó, fue pospuesta para el 11 de mayo.

Dirigentes de Un Nuevo Tiempo (UNT), el partido del cual Rosales es fundador, temían que la diligencia hubiera servido para encarcelar a su líder, quien se mantiene en la clandestinidad desde finales de marzo.

La fiscalía había pedido que se lo privara de su libertad en forma preventiva.

“[Hay un] rosario de violaciones procesales”, dijeron.“Manuel Rosales preso, además de exponerlo a la humillación, a la vejación y a la violación de todos sus derechos, sería un trofeo que enseñaría el Gobierno a todos para tratar de intimidar a la disidencia”, afirmó ayer el presidente del partido opositor Un Nuevo Tiempo (UNT), Omar Barboza.

Esta agrupación, que fue fundada por Rosales, organizó una conferencia de prensa para explicar las razones por las que el perseguido alcalde de Maracaibo no se presentará ante la justicia.

La entrega de Manuel Rosales no sería una entrega a la justicia venezolana, sería una entrega a Hugo Chávez que lo está persiguiendo”, explicó.

“Cuando haya Estado de derecho en Venezuela, Manuel Rosales se someterá entonces a los tribunales, pero mientras tanto se someterá al juicio del pueblo venezolano”, puntualizó Barboza.

Caso difícil. De un lado, es cierto que toda autoridad debe estar sometida a investigación por casos presuntos de corrupción que se hayan cometido durante su mandato – bien sabemos esto en el Perú -, pero, de otro, es claro que la independencia judicial en Venezuela es casi un cuento de ciencia ficción y que la mayor parte de los magistrados están sometidos a Chávez.

Panorama harto complicado y que, ahora, al Perú lo pone en una disyuntiva. El congresista Javier Valle Riestra es ahora el abogado de Rosales y acaba de presentar formalmente la solicitud de asilo político. Esta figura implica que el Estado peruano decida aceptar a Rosales como residente en el país, bajo un estatus especial, que implica que Rosales no pueda hacer declaraciones políticas, pero que nuestro país lo proteja y no lo extradite a Venezuela, dado que no existen garantías para procesarlo en su país.

La cuestión es complicada: Caracas ya dijo que pedirá la captura internacional de Rosales. El hecho de que un congresista oficialista sea su abogado le da un tinte más político al asunto y complica más la situación del gobierno peruano, que había decidido jugar al funambulismo con Chávez. Y hay que recordar que muchos de los militares adictos a Chávez estuvieron asilados en Lima por varios años durante el gobierno de Fujimori, luego del intento frustrado de golpe de Estado de 1992.

Sin duda, Torre Tagle tiene una papa caliente entre manos.

 

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