yehude1En estos momentos, mientras ocurre la interpelación a Yehude Simon, creo que vale la pena echarle un ojo a su actuación en Andahuaylas y Sicuani. Un funcionario especialista en resolución de conflictos me envía un mail que describe cómo Simon ha preferido salvar su popularidad a cambio de dejarnos unas bombas de tiempo:

“Marco:

Hay varias preocupaciones en relación a la manera de negociar del premier. Los antecedentes, por cierto, son de Jorge del Castillo.

Los funcionarios que negociamos ante demandas de ciertos grupos de sociedad civil o autoridades, lo hacemos con las facultades de tomar decisiones y firmar actas, es decir, en la práctica es como si lo firmara el ministro del sector. En mi caso es un compromiso de ****, y allí hay una gran responsabilidad.

La diferencia es que nosotros les decimos claramente lo que es posible y lo que no, lo que está dentro de la ley y lo que no, y aunque las negociaciones a veces son duras, hay la tranquilidad de no dejarse presionar ante una amenaza de medida de fuerza (bloqueos, secuestros hasta castigos como rondar varias horas y días).

Si el Presidente del Consejo de Ministros negocia con una dirigente, las horas que permitirán el pase (6 horas, mejor 3, no le doy 2 caserito), como si negociara una rebaja a la verdulera del mercado, ¿qué es lo que le espera a los funcionarios que día a día tenemos que instalar espacios de diálogo a nivel nacional?

Pues estamos más expuestos hoy que antes, gracias a Yehude. La primera regla implícita de nosotros es no negociar bajo ninguna medida de fuerza. Si ya existe, lo primero que negociarás es que levanten el bloqueo, la toma, el secuestro, etc. Después de ese primer ‘gesto’, se instala un espacio de diálogo (mesa, reunión, taller).

El Premier ahora negocia con medidas de fuerza y firma actas que contradicen las leyes, como -en el caso de Andahuaylas- aceptar la autorización de la población como condición de la explotación minera. Eso es malinterpretar lo que dice la ley, que señala que es necesario para iniciar la exploración el permiso de propietario del terreno superficial.

Un punto importante es que el primer caso que Yehude negoció cuando asumió el cargo fue Sicuani, donde firmó un acta que se perdió (¿recuerdas?). Ese día se comprometió a elaborar el estudio técnico de la Central Hidroeléctrica. Sin embargo, después de todos estos meses, ese compromiso no se ha cumplido, es más, recién el lunes el Ministerio de Energía y Minas aperturó los sobres para el concurso de las empresas que realizarían el estudio. Concurso que, lamentablemente, quedó desierto, ya que de las cinco empresas que compraron las bases solo una se presentó, como es lógico después de las protestas en Sicuani.

El pliego de reclamos de Sicuani tiene varios puntos innegociables, y eso no lo ha sabido decirlo claramente Yehude.

Lo preocupante es que Yehude está dispuesto a firmar lo que sea, y regresar a Lima y decir que es el gran resolvedor de conflictos, y lo que está haciendo es instalar una gran bomba de tiempo, que explotará más temprano que tarde.

Durante su gestión no firmó actas, tenía miedo a prometer algo que no cumpliría, ahora ya no le preocupa. Cuando llegó dijo que él no sería un bombero (estilo Del Castillo), hoy no tiene nada que perder, y tratará de ganar réditos políticos con estos grupos de protestas. Pero nos deja un pasivo social que será muy difícil manejar.

Hoy todos los que negociamos conflictos día a día tememos ser ninguneados. Frases como: Si no viene el ministro, el premier, el presidente si es necesario, no conversamos. Si no aceptan todos mis reclamos, no levanto mi bloqueo. Si no me firmas esta acta que yo quiero, no te libero. Esas frases serán utilizadas, sin duda, en los próximos conflictos.”

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