Escrito por: Jose Alejandro Godoy 

¿Se acuerdan de este señor? Se llama Javier Ríos Castillo y fue electo como magistrado del Tribunal Constitucional, en un proceso poco transparente. Tuvo que renunciar al cargo luego de una célebre foto con Agustín Mantilla y su salida dio lugar a que se conociera como Mercedes Cabanillas y José Cevasco manipularon el proceso de elección de magistrados.

Bueno, este señor ha vuelto a hacer noticia por una sentencia del Tribunal Constitucional que ordena el pago de US$ 318,000, por concepto de devengados, a favor de Ríos Castillo, por parte de la Universidad Ricardo Palma, a la que el abogado representó en la década de los noventa.

Tanto el profesor de la PUCP Luis Huerta Guerrero en su blog como el abogado del Instituto de Defensa Legal Javier La Rosa coinciden en que la resolución del TC es harto cuestionable, dado que la Corte Suprema había ordenado claramente no pagarle los devengados a Ríos Castillo, pero el TC estimó que no le habían pagado. Sin embargo, en el voto en discordia de los magistrados Landa Arroyo y Beaumont consta que lo dicho por la Corte Suprema era clarísimo: solo debían pagarle el sueldo, no los devengados.

Pero hay un elemento extrajurídico que conviene la pena recordar. ¿Quién fue Javier Ríos Castillo en los 90s y porque salió de la Universidad Ricardo Palma? El remember es cortesía de Marco Sifuentes:

Dos de los contertulios de Agustín Mantilla en el proverbial almuerzo del restaurante Fiesta han sido muy cercanos al Ministro de Educación y a la Universidad de San Martín de Porres que este dirige.

Pocos recuerdan que el constitucionalista por 48 horas Javier Ríos Castillo fue clave en la toma de la San Martín.

En 1994, la Universidad todavía era propiedad de la orden dominica, pero Chang ya había empezado a mover los hilos del largo proceso administrativo que terminó encumbrándolo no solo en el Rectorado, sino también en el Directorio de la USMP. El Congreso, entonces, facultó a los padres a nombrar una Comisión Reorganizadora que investigara las irregularidades.

Caretas n.º 1423 entrevistó al presidente de la comisión, Edmundo Beteta. “Ríos tenía un botín que distribuía en todos los juzgados civiles y penales —dice Beteta—; esa es la gran cantidad de dinero que se le ha dado a este abogado y que nadie sabe en qué ha gastado. Una de las últimas intervenciones de Ríos Castillo consistió en que después del fallo de la Suprema a favor de la Comisión de Reorganización, consiguió mediante actividades clandestinas tomar el expediente y archivarlo en el Tribunal Constitucional que no existía en ese momento, por medio de una medida denominada el derecho de casación”.

En 1996, Ríos Castillo ya era prófugo de la justicia por una denuncia de la Universidad Ricardo Palma que, según informó entonces Contrapunto, involucraba acusaciones de interceptación telefónica.

Pero al año siguiente su objetivo se logró: una resolución rectoral incrementó el poder de decisión de Chang y, lo más importante, separó a los dos representantes de la orden dominica de la Universidad. La San Martín era de Chang. La operación tuvo el aval de César Paredes Canto, a la sazón presidente de la Asamblea Nacional de Rectores y segundo vicepresidente de Fujimori.

Sin duda alguna, una extraña sentencia a favor de uno de los personajes más ligados a figuras controvertidas del fujimorato y de este gobierno. Algo está oliendo bastante mal en el Tribunal Constitucional.

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