QUE VIVA LA FRANELA

Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Uncategorized

Todo adulador vive a expensas de quien lo adula (La Fontaine, La Zorra y el Cuervo)

Como en tono irónico comenté hace unas horas, ayer el Presidente de la República se mandó un artículo en Expreso donde continuó con la línea de teoría de la conspiración para tratar de explicar los sucesos de Bagua. Y en esa línea, acusó de desestabilizadores a los blogs y mandó a sus huestes a dar la dura batalla en el terreno informático.

Pues esta mañana le hicieron caso: Aldo Mariátegui sacaba “cachita” a los blogs sobre su “desconocimiento” sobre el tema de Honduras, Expreso repetía a “pedido del público” el mamotreto presidencial y en el blog de Que Tal Raza, programa que pertenecía a la esposa de Miguel del Castillo – el hijo del ex premier, recordado por su nunca aclarada participación en el caso RBC y publicidad estatal – tanto a mi como a Marco Sifuentes nos acusan de toledista y senderista, respectivamente, en un artículo que no tiene firma alguna. Que “raro”.

¿Curioso verdad? Como también resulta curioso que ese mismo blog defienda a capa y espada la intromisión que Jorge Del Castillo pretende hacer en el diario La Primera, discrepante del gobierno. Intromisión que, lejos de los motivos esgrimidos, probablemente se deba a un artículo de Raúl Wiener, en el que ampliaba las versiones que tanto el blog Reportaje al Perú como este espacio recogimos sobre el tema Panamericana:

En el local de Panamericana, Genaro Delgado Parker convocaba de emergencia al director del programa “Panorama” y le comunicaba la cancelación de su contrato por bajo rating. Con Pablo O’ Brien salían del canal unos doce periodistas que había traído como su equipo de prensa. Y al otro lado de la ciudad, en un edificio de la calle San Martín, en Barranco, Luis Alfonso Morey acudía a una cita como representante de Panamericana para discutir un contrato de servicios con la productora de Miguel del Castillo, hijo del que todos están imaginando, que se encargaría de producir programas políticos y de entretenimiento para la nueva etapa del canal. Un abogado de nombre Luis Rodríguez estaba allí para ver los términos legales del compromiso.

Sobre la mesa estaba un proyecto: sacar un programa denominado “¡Qué tal raza!”, que estaba pensado desde los tiempos en que Morey y Miguel del Castillo se instalaron en el canal de Belmont con la finalidad de convertirlo en una estación con mayor perfil político, y que los suspicaces interpretaron rápidamente como una jugada hacia una posible candidatura presidencial de papá George. La productora y conductora de “¡Qué tal raza!”, ya estaba decidida, sería Patricia Lozada, esposa de Miguelito. Hacia el final de la mañana, en la antesala de la oficina de la reunión apareció el hijo del ex premier y les comunicó a los que estaban reunidos: “salimos el domingo por Canal 5”.

Tratemos de armar las piezas. Se suponía que el viernes anterior, último día útil de mayo, el juez del 12º Juzgado Civil había terminado todo el procedimiento para dar por terminado el irregular imperio de Delgado Parker como “administrador judicial”, que duró casi siete largos años. En paralelo la Sunat había decidido cobrarse a la mala una deuda que antes no reclamó y había llamado a la fuerza pública para ingresar a Panamericana. Genaro despedía al único equipo de prensa que podría no gustar en las altas esferas de gobierno. Y el hijo de uno de los más influyentes personajes del gobierno concretaba planes para sacar al aire programas producidos por su compañía a través de una empresa televisiva que a primera vista estaba más muerta que viva. La pregunta clave: ¿y qué tenía que ver con todo esto Alan García?

El domingo 24 de mayo, Jorge del Castillo, en persona, estableció su cuartel general en el departamento de la calle San Martín, para desde allí monitorear los resultados de las elecciones internas del APRA que no le resultaron muy favorables. En esas horas, el tío de Romulito, debe haber recordado que en esa oficina y tras el escritorio en el que estaba sentado, el asilado político venezolano Manuel Rosales, grabó una declaración contra el gobierno de su país que el propio canciller García Belaunde debió deplorar como un exceso que vulneraba el derecho de asilo.

Tal vez en ese momento ya estaban madurando las ideas sobre la forma cómo el gobierno debía meterse en el lío entre los antiguos socios de Panamericana y aprovechar la lentitud del Poder Judicial. En todo caso el sábado 30, Miguel del Castillo ya estaba en el programa “Pulso” de Panamericana hablando de sus planes empresariales y políticos, ante un Óscar Eduardo Bravo, que jamás haría algo sin consultar con Genaro. Especulando se podría decir que si Carranza estuvo en el diseño de la operación Sunat, el ex premier se habría movido por el lado de organizar la nueva programación para la etapa inmediata cuando el canal estaría gestionado desde el Estado.

(Vean en los comentarios la versión de Luis Alfonso Morey sobre los hechos que supuestamente lo atañían en este caso).

La desestabilización no la estimulan los blogs que, al fin y al cabo, son medios que, debido al poco alcance de Internet en nuestro país, tienen un radio de acción limitado. Los mejores desestabilizadores del gobierno son aquellos aduladores que le recomiendan al Presidente de la República continuar dando discursos en el que acusa de complot a todos aquellos que no están de acuerdo con él, incluso en los que hacen oposición moderada a este gobierno. Porque son estos aduladores quienes no hacen ver a Alan García sus graves errores y omisiones. Si hay ultras en la izquierda, en la derecha también los hay y son los que rodean Palacio de Gobierno.

El autor de este blog no está inscrito en ningún partido ni tiene un candidato de preferencia para el 2011. Es un ciudadano como cualquiera que discrepa de este gobierno, porque ve que sus desaciertos le hacen daño a la democracia, a una economía de mercado sana y a la lucha contra las desigualdades que debían ser la principal tarea de su administración. Que los adulones sigan ladrando, señal de que el Perú no avanza.

OTROS NO ADULADORES:

Augusto Alvarez Rodrich: Un mundo sin periodistas

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