A estas alturas, el actual Ministro de Educación, José Antonio Chang, es la persona más voceada para convertirse en el nuevo Presidente del Consejo de Ministros.  Aunque para algunos está poco entusiasta y para gente del APRA debería ser más locuaz si llega a reemplazar a Yehude, lo cierto es que el hecho que Chang sea el más nombrado para ser Premier revela que García optará por cerrarse en sí mismo.

Pero la propia trayectoria de Chang es, por decir lo menos, preocupante. Y, al mejor estilo de Pablo de Madalengoitia, vamos a recordar algunos episodios relevantes de la vida pública del Ministro de Educación.

¿COMO SE HIZO DE LA UNIVERSIDAD SAN MARTIN DE PORRES?

Como todos ya sabemos, Chang es el propietario de la Universidad San Martín de Porres, universidad privada fundada por los padres dominicos. Pero a mediados de la década de 1990, Chang se hizo de la universidad. ¿Cómo? Aunque el misterio tiñe un poco esta historia, Marco Sifuentes contó esta historia hace poco:

Pocos recuerdan que el constitucionalista por 48 horas Javier Ríos Castillo fue clave en la toma de la San Martín.

En 1994, la Universidad todavía era propiedad de la orden dominica, pero Chang ya había empezado a mover los hilos del largo proceso administrativo que terminó encumbrándolo no solo en el Rectorado, sino también en el Directorio de la USMP. El Congreso, entonces, facultó a los padres a nombrar una Comisión Reorganizadora que investigara las irregularidades.

Caretas n.º 1423 entrevistó al presidente de la comisión, Edmundo Beteta. “Ríos tenía un botín que distribuía en todos los juzgados civiles y penales —dice Beteta—; esa es la gran cantidad de dinero que se le ha dado a este abogado y que nadie sabe en qué ha gastado. Una de las últimas intervenciones de Ríos Castillo consistió en que después del fallo de la Suprema a favor de la Comisión de Reorganización, consiguió mediante actividades clandestinas tomar el expediente y archivarlo en el Tribunal Constitucional que no existía en ese momento, por medio de una medida denominada el derecho de casación”.

En 1996, Ríos Castillo ya era prófugo de la justicia por una denuncia de la Universidad Ricardo Palma que, según informó entonces Contrapunto, involucraba acusaciones de interceptación telefónica.

Pero al año siguiente su objetivo se logró: una resolución rectoral incrementó el poder de decisión de Chang y, lo más importante, separó a los dos representantes de la orden dominica de la Universidad. La San Martín era de Chang. La operación tuvo el aval de César Paredes Canto, a la sazón presidente de la Asamblea Nacional de Rectores y segundo vicepresidente de Fujimori.

En otras palabras, ayuda de un abogado cuestionado y aval del fujimorismo. ¿Fueron los únicos vínculos de Chang con el gobierno más corrupto de la historia peruana? La respuesta en el siguiente acápite.

LAS RELACIONES CON LOS TESTAFERROS DE VLADIMIRO MONTESINOS

A estas alturas todos deben estar enterados que el testaferro de Vladimiro Montesinos, ex yerno del fugado general Víctor Malca y amigo de medio APRA, Oscar López Meneses está fugado y no se presenta a las audiencias del proceso que le sigue la Tercera Sala Penal Especial todos los viernes en la Base Naval del Callao.

Y claro, es cuando a uno se le viene a la cabeza un reportaje de Agencia Perú del 2001:

Agenciaperu.com obtuvo las declaraciones de Víctor Alberto Venero Garrido ante la comisión Waisman. En ellas, el testaferro del ex asesor relata su amistad con Antonio Chang y revela uno de los negocios que hizo con el rector de la Universidad San Martín.

Es mi amigo y recuerdo haberle vendido a la universidad un edificio que queda en la avenida Tomás Marsano. No recuerdo en este momento el monto, pero puede ser alrededor de los tres millones de dólares.

Venero se refiere al inmueble de la actual Facultad de Hotelería y Turismo de la Universidad San Martìn. Este edificio, antes de ser de propiedad de la universidad, perteneció a tres entidades cuyos representantes son, coincidentemente, principales testaferros de las cuentas bancarias del ex asesor presidencial: Financiera del Sur (FINSUR), de la que Juan Valencia fue uno de sus directivos; Constructora Alianza, de propiedad de los hijos de Luis Duthurburu, e Inmobiliaria Malecón Cisneros, cuyo representante es Franklin Loayza. Estos tres personajes, el año pasado, participaron en una millonaria operación que logró expatriar 30 millones de dólares a una de las cuentas de Vladimiro Montesinos ubicada en el Pacifici Industrial Bank.

En 1995, la actual facultad de Hotelería y Turismo cayó en manos de FINSUR, entidad que remató el inmueble a Venero en 1997. Un año después, tal como consta en los registros públicos, Venero vendió el edificio a la Constructora Alianza por 600 mil dólares. Al año siguiente, la propiedad retornó a manos de Venero por 750 mil dólares, a través de una de sus compañías, Inmobiliaria Malecón Cisneros. En 1999, tres años después de que Chang asumiera el rectorado de la San Martín, el inmueble fue adquirido por la universidad a más del doble de su valor a pesar de que el edificio no había recibido modificaciones relevantes.

Y claro, también salió el nombre de López Meneses:

Óscar López Meneses -encargado de resguardar los aparatos de interceptación telefónica de Montesinos y yerno del prófugo general Víctor Malca Villanueva-, fue, para algunos ex profesores de la universidad, el nexo entre Chang Escobedo y la mafia del régimen anterior.

Nora Anto Palacios, ex jefa académica de la Facultad de Odontología, recuerda que Óscar López participó en la vida política de la universidad desde 1986, con la finalidad de adquirir estratégicamente inmunidad ante cualquier sanción universitaria en su contra.

Pero este poder adquirió mayores proporciones cuando su padre, Óscar López Zapata, asumió el decanato de dicha facultad. Según Nora Anto, fue López Meneses el que presionó a las autoridades para que su padre ocupara este puesto. Por eso, para los ex profesores de la universidad, las decisiones en esta facultad no las tomaba el Decano sino su hijo.

“(Óscar López hijo) se tomaba las atribuciones del Decano, tanto que su apodo en la facultad era ‘el decanito’. Al parecer, él indujo a su padre a colocar cámaras de vídeo para controlar cada movimiento dentro de la universidad. Ésta fue una época terrible porque comenzaron a despedir profesores arbitrariamente. Todo aquél que no estaba de acuerdo con él (Óscar López hijo) era considerado su enemigo”, sostiene la docente.

LA GESTION EN EDUCACION

Ahora vayamos al pasado reciente. La gestión de Chang no ha sido precisamente de las más felices en el sector.  Sí, algunos podrán decirme “la Ley de Carrera Magisterial y poner en su sitio al SUTEP”, pero ello no es suficiente para completar una gestión buena. ¿Razones?

1. Vender el local del Ministerio de Educación sin que se tuviera un edificio de reemplazo. Hoy el MINEDU anda desperdigado en tres locales de San Borja y uno del Cercado de Lima.

2. La improvisación en la evaluación docente, que terminó en una controvertida norma sobre el tercio superior.

3. La poca preocupación por las universidades públicas. Quizás el mejor ejemplo sean los problemas que tienen San Marcos y la UNI con la Municipalidad de Lima, así como la situación caótica actual de la Decana de América.

4. El favorecimiento que el gobierno ha tenido con la Universidad San Martín de Porres.

5. Y quizás la principal carencia: la no discusión del contenido del currículo educativo. Es decir, qué es lo que estudiamos y para qué. Quizás el gran debate de fondo de la educación peruana que Chang no se ha atrevido a enfrentar.

LA ESTAFA DE LAS OLPC

Pero quizás el mayor “legado” de Chang a la educación nacional sea esa estafa llamada OLPC. Para los no geeks, se trata de un proyecto en el cual se daban computadoras que decían costar 100 dólares – pero que terminaron costando 180 dólares -, usando inicialmente software libre – luego pasaron a Windows – para los niños de varios países, generalmente en los menos desarrollados.

El proyecto fue, internacionalmente, un fracaso total. ¿Motivos? Una inadecuada estrategia técnica y comercial y, por supuesto, la falta de un proyecto pedagógico que sustente el empleo de estas máquinas.  Pero nuestro Ministro de Educación compró miles de estas maquinitas que no servían para nada. Por lo menos, no para integrar tecnologías de la información de modo adecuado a la educación peruana.

¿Y quien fue el único que ganó? Sifuentes lo puso clarito hace tiempo para Ideele:

Resumiendo: El ministro Chang decide comprar a dedo unas laptops que están en fase experimental. Las laptops se compran con el aval de técnicos que trabajan en la universidad privada del ministro. La universidad del ministro, mientras tanto, firma un convenio para capacitar a los maestros en el uso de las laptops que el ministro le compra a la fundación que firma el convenio con la universidad de la que él es presidente del directorio.

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