Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Uncategorized

No fue para mi una sorpresa lo ocurrido ayer en Barbadillo. En realidad, ya había un par de señales que la cobardía y el cálculo de Alberto Fujimori primarían en esta segunda parte de su devenir judicial.

La primera de ellas fue cuando, luego de algunas lunas, César Nakasaki visitó Prensa Libre y señaló que “en no todos los casos defendería la inocencia de Fujimori”, en clara alusión al caso de los 15 millones de dólares entregados ilegalmente a Montesinos.

Y la segunda fue dada, la semana pasada, por la abogada de APRODEH Gloria Cano (vía Ideele Radio):

“El día de ayer se presentó (Nakasaki) en el juicio por el Caso Barrios Altos, El Santa y Pedro Yauri, a efectos de pedir la absolución de su patrocinado (Máximo) Cáceda Pedemonte, sin embargo, en determinado momento señaló que no podía presentar los alegatos de defensa de Hermoza Ríos, porque tenía una audiencia del caso Fujimori donde haría su alegato por terminación anticipada de proceso, en el juicio que empieza el día lunes

Por tanto, estabamos prevenidos de lo que ocurrió ayer: Fujimori aceptó los hechos, es decir, que se cogió ilegítimamente del Fisco 15 millones para dárselos a Montesinos, pero no acepta que eso fue un delito. Con ello evita la etapa probatoria, es decir, que vayan los testigos y peritos y que se lean todos los documentos escritos. Esta opción se ha contemplado desde dos puntos de vista:

a) El jurídico: Como lo mencionamos antes, Nakasaki ya había anticipado donde Rosa María Palacios que no necesariamente su defensa en todos los casos sería buscando la exculpación total. Ello ya lo hizo en el caso del Allanamiento de la casa de Montesinos. Aca se da otra figura: acepta los hechos, pero no el delito (ver más adelante).

b) El político: Este juicio iba a ser un desgaste complicado para Keiko, dado que iba a recordar mucho el tema de corrupción. Y claro, como en Chile con Pinochet, aca existe un sector de la opinión pública que puede perdonar que violes derechos humanos, pero no que seas ladrón. De allí que se eviten 5 meses de audiencia en un caso donde había pruebas directas y donde la mayor parte de testigos iban a cantar.

Pero esta estrategia se debilita con lo indicado por los voceros del fujimorismo sobre el pago de la mal llamada CTS – fue un soborno en toda la línea -: que Fujimori era chantajeado para que no le den un golpe de Estado. En realidad, todo apunta a que no había un chantaje, sino una cuestión más delictiva: un pago para que se quede callado.

Mañana miércoles ocurrirán los alegatos finales de ambas partes – Fiscalia y defensa -. Y es que Fujimori no aceptó su responsabilidad penal por los hechos imputados, basado en un punto explicado por Nakasaki antes del juicio: Devolvió el monto de 15 millones al Tesoro Público una vez que VMT volvió al país. Es decir, el debate se centrará en que, ante los hechos ya aceptados, Fujimori cometió o no delito.

He consultado a 3 abogados de distintas tendencias y los 3 me dicen que esa no sería una excusa válida para que se salve del peculado, dado que Montesinos sí se benefició con la plata y los 15 millones devueltos no fueron los mismos que se le entregaron al Doc. Osea, no se salva de otra condena.

Por tanto, con maniobra o no para evitar el desgaste, no se evita el resultado final: que la historia tenga presente que Alberto Fujimori fue el primer presidente peruano en ser condenado por asesino y ladrón. Y ello es un baldón que ninguna candidatura filial puede borrar.

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