Escrito por: Jose Alejandro Godoy 

Cuando uno escoge meterse en cuestiones de Derecho, sabe que el camino es empedrado y difícil, sobre todo cuando las instituciones del sistema de administración de justicia no son, salvo excepciones individuales, modelos de respeto de la legalidad y de los valores democráticos. Tres ejemplos que pondremos hoy nos demuestran hoy los retos que tienen Aurelio Pastor y Javier Villa Stein por delante.

La bomba del día la da La Primera:

El abogado Alberto Químper Herrera, uno de los principales implicados en el caso de corrupción de los petroaudios, no cumple con el arresto domiciliario que le impuso el juez Jorge Barreto, titular del Tercer Juzgado Anticorrupción, denunció el ex congresista Luis Delgado Aparicio, quien precisó que el reo acude con frecuencia al Hipódromo de Monterrico, sobre todo los martes y domingos, para ver a sus cuatro caballos de carrera.

En una visita la tarde de ayer a la casa de Químper, en la calle Guatemala 156, en la urbanización La Aurora del distrito de Miraflores, LA PRIMERA pudo comprobar que ningún policía vigila la casa del popular “Don Bieto” ni los alrededores.

Además, vecinos del abogado y otras fuentes aseguran que Químper abandona constantemente su casa también para reunirse con unos amigos en la suite que tiene en el Hotel Sheraton.

Alberto Químper, ex directivo de Perupetro, es además apoderado legal y abogado de Allan Azizolahoff, gerente de la siniestrada discoteca Utopía.

Varias cosas que comentar: Va quedando claro que el uso y abuso de los arrestos domiciliarios está siendo utilizado por algunos de los presos en su casa para hacer lo que les da la gana. Y de hecho, en el caso de Quimper, ya hay un antecedente comentado por Paola Ugaz hace algunos meses:

Alberto Quimper, protagonista del “faenón” junto a Romulo León Alegría, pidió la semana a la Sala que preside el juez Jorge Barreto un permiso para una atención odontólogica que se tomó el día de ayer, lunes 2 de febrero, como le confirmaron a Reportajealperú, fuentes de la Corte de Lima.

Quimper se dirigió al área de clínicas ubicadas en la avenida Guardia Civil, cerca a la Clínica Santa Isabel, donde lo vio un familiar cercano quien tomó el número de placa BQK 937 que -después comprobamos- pertenece a la familia del abogado tributarista.
La criollada de Quimper consistió en ir manejando su autómovil de color dorado y manejar él mismo, colocando a la persona que lo custodia y que pertenece a la Policía Judicial, como su co-conductor.
Por lo menos, se quebró parte del reglamento que usan los custodios de la Policía Judicial. ¿Por qué el doctor Quimper actuará hasta el final con la actitud que nos recuerda a Adolfo Chuiman en Quien soy yo, papá?.
Pero, de otro lado, esto no se habría podido saber si es que no fuera porque los padres de los chicos que fallecieron en la discoteca Utopía no estuvieran detrás de cualquier posible irregularidad que surge alrededor de un proceso judicial que lleva años entrampado en el Poder Judicial, en el caso de uno de los dueños de la tristemente célebre discoteca. De hecho, apenas surgido el escándalo del Faenón, comenzaron a circular un mail en el que indicaban como Quimper ayudaba a Allan Azizolahoff.
Un segundo caso de escándalo lo constituye la posible liberación de Antauro Humala por exceso de carcelería, de acuerdo con un controvertido fallo del Tribunal Constitucional.  Lo que parece no haber tomado en cuenta el TC es el hecho claro y público que muchas de las dilaciones en el proceso que se le sigue al autor de la asonada de Andahuaylas, que terminó con el fallecimiento de 6 personas, se deben a la conducta del procesado. Todos hemos sido testigos de los desplantes y malcriadeces de Antauro con el tribunal, así como de las maniobras de sus abogados para alargar el proceso.  Flaco favor le hace el TC a la institucionalidad democrática con esta decisión.
Finalmente, otra decisión para el no olvido es la orden de detención contra Santiago Manuin, a quien se quería detener una vez que fuera dado de alta.  Hay dos cuestiones claras que señalar en este caso. La primera, es que el líder amazónico no fue un instigador de lo ocurrido en Bagua. Veamos algunos pasajes de lo dicho a Terra Magazine hace algunas semanas :

¿Qué sigue después de lo que le está tocando vivir?

Estoy pensando varias cosas: yo no estuve de acuerdo con la violencia, siempre dije que la marcha era pacifica, después de esto seguiré formando a lideres, poniendo un hincapié en la no violencia.

Yo no busco ser ningún símbolo, pero la violencia trae nuevas consecuencias y en ese sentido hay que reforzar el dialogo entre los indígenas y el gobierno, que tiene que considerar que es un pueblo diferente a otros pueblos.

Perú es un pueblo pluricultural pero que no se diga solo de labios para afuera, es un pueblo especial y a los indígenas hay que preguntarnos que es lo que queremos para los años que vienen.

En Nieva he retrasado mi trabajo pero todos lo continúan.

¿Qué querrá Dios que aprenda de esta situación?, me dispongo a que él diseñe el camino, podría ser escribir un libro, y le pediría a Iñigo Maneiro que me ayude (dice entre risas, al referirse, a su amigo español de muchas iniciativas comunitarias).

La segunda es que Manuin, además de ser inocente, es una víctima. Hasta el momento no se recupera de las graves heridas que sufrió y requiere de un tratamiento especial para las mismas.

De allí en que pensemos que la designación de Aurelio Pastor no fue la mejor carta de Alan García. Y que el sistema de justicia, más allá de los discursos, debe comenzar por hacer las cosas en serio.
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