Escrito por: Jose Alejandro Godoy 

Aunque esta frase no fue pronunciada esta vez por Yanet Carazas, la relatora de la Sala Penal Especial, el tono general de la sentencia era ese: Alberto Fujimori fue condenado a 7 años y medio de prisión por los delitos de peculado doloso por apropiación y falsedad ideológica. En términos claros y castizos, la Sala lo declaró culpable por malversar 30 millones de dólares – los 15 que le entregó a Montesinos y los 15 que devolvió solo Dios sabe de donde – del Tesoro Público.

La sentencia del caso 15 millones desbarata, de modo claro, la disparatada estrategia de defensa del ex dictador y de su abogado defensor.  Sobre todo, los dos principales argumentos esgrimidos para justificar el robo: que la devolución del dinero implicaba algún tipo de exoneración de pena o de exculpación y que el pago de un soborno había ayudado a salvar al país. De hecho, horas antes de la sentencia, el ex ministro fujimorista Walter Chacón había descartado lo dicho por AFF sobre el supuesto golpe de Estado.

Pero quizás lo más importante de un fallo cantado es que la Sala Penal Especial dio pase a que la Fiscalía Suprema investigue el origen del dinero que Fujimori devolvió al erario nacional.  Para ello, se remitirán las siguientes pruebas:

1) Balancín firmado por el general EP Luis Aníbal Muente Schwarz de fojas setenta y seis.
2) Recibo de transporte de valores de la empresa PROSEGUR de fojas treinta y dos.
3) Declaraciones del general EP Luis Aníbal Muente Schwarz de fojas setecientos diez, tres mil ciento ochenta y cuatro y cinco mil cuatrocientos ochenta y seis.
4) Declaraciones de Vladimiro Montesinos Torres de fojas mil novecientos cincuenta y ocho, mil novecientos sesenta y tres, y tres mil noventa y uno. Asimismo, las declaraciones brindadas ante las Comisiones Investigadoras del Congreso presididas por los Congresistas Daniel Estrada y Fausto Alvarado Dodero, de fojas siete mil quinientos cuarenta y siete, siete mil seiscientos seis y siete mil setecientos ocho.
5) Declaración del capitán EP Henry David Tunanñaña Guerra de fojas tres mil trescientos noventa y nueve.
6) Autodefensa del ministro Carlos Alberto Boloña Behr de fojas seis mil diecisiete.
7) Declaración de Carlos Manuel Díaz Mariños de fojas tres mil sesenta y dos.
Declaraciones del general EP Carlos Alberto Bergamino Cruz de fojas cuatrocientos cuarenta y ocho, dos mil doscientos noventa, dos mil ochocientos cuarenta y tres, cinco mil ciento dieciséis, y cinco mil ciento cincuenta.
9) Declaración de Gerardo Luis Pérez del Águila de fojas setecientos diecinueve.
10) Declaración del general EP Walter Chacón Málaga de fojas seiscientos cuatro.
11) Sentencia de esta Sala Penal Especial de fojas seis mil setenta y su respectiva Ejecutoria Suprema de fojas seis mil cuatrocientos ochenta y uno. Asimismo, Sentencia de la Tercera Sala Penal Especial de Lima de fecha dieciséis de enero de dos mil seis y su respectiva Ejecutoria Suprema de fecha siete de julio de dos mil seis, ambas del anexo de Fiscalía –causas 035–2001–3°SPE/CSJL y RN 749–2006/Lima, respectivamente. Anexos 9 y 79–.

Esta investigación si le puede costar caro a Fujimori, no tanto en términos de sentencia, pero sí para llegar a determinar aquello que durante muchos años hemos querido saber: cuánto se robó Fujimori y como hizo para encubrirlo. Y de pasada, ello golpea a Keiko, dado que dentro de dichos fondos poco claros se encuentra el pago de su educación universitaria y la de sus hermanos, nunca aclarada por la hoy ausente hija del reo.

Si, la sentencia a muchos nos puede haber parecido poca cosa para las tropelías de Fujimori. Pero, por lo que se va notando, puede ser la llave para averiguar el tamaño del robo del gobierno más corrupto de la historia.

Y claro, la marca de asesino y ladrón a Fujimori no se la quita nadie, ni siquiera una amnistía o un indulto. Ese es su principal legado histórico.

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