Escrito por: Jose Alejandro Godoy

En términos económicos, Alan García es un personaje de extremos. En su primer gobierno, llevó a la intervención estatal en la economía a sus máximos históricos, con los resultados que todos hemos conocido. Hoy se ha convertido al credo de un libre mercado que ni el propio Milton Friedman hubiera pensado, con los resultados sociales y de corrupción que hemos conocido. Dos nuevas historias, mejor dicho, la reactualización de dos viejos cuentos que ya hemos visto, hacen que pensemos en como terminará todo esto. Hoy les contamos el primero de ellos.

PRIMERA HISTORIA: EL BAILE DEL AZUCAR

A estas alturas, va quedando claro que se viene produciendo un boom de las empresas azucareras. Varios grupos económicos de importancia – Gloria, Wong, Oviedo – han entrado con fuerza a este sector de la economía agrícola. Pero al mismo tiempo, se vienen produciendo varios fenómenos bastante raros alrededor de esta actividad:

1. Disputas violentas por las azucareras: Hace algunas semanas, les contamos el caso de Andahuasi, una empresa azucarera en la que están en disputa tanto el grupo Wong como un grupo de inversionistas liderados por el abogado Manuel Bustamante y el ex ministro Hernán Garrido Lecca. El problema aquí ha tenido de todo: directorios no reconocidos por CONASEV, invasiones de terrenos y disputas en la prensa.

2. Un proyecto de ley polémico: Hace algunos meses, Jorge Del Castillo ha promovido una norma para limitar las áreas de los latifundios. Un reportaje de Luis Navarro en Poder da algunas luces sobre los posibles motivos del ex premier:

El ex Primer Ministro Jorge del Castillo nos recibe en su oficina una mañana de abril. “Tenemos que evitar la concentración de mercados y el retorno al latifundio”, afirma con una mano sobre los textos que conforman su propuesta, una ley que limita la propiedad agraria en la costa peruana a 40.000 hectáreas.

El argumento del actual legislador para establecer límites a la compra de terrenos suena convincente. Una empresa o grupo económico que posea más de la mitad de las tierras azucareras en la costa peruana puede abusar de su posición de dominio y perjudicar a los consumidores al controlar el precio. “Ya vemos lo que pasa con otros mercados, como el de lácteos y el aerocomercial”, dice Del Castillo.

Pero el sustento para fijar la extensión de la propiedad no es igual de persuasivo. Del Castillo asegura que ese límite fue fijado justamente para no perjudicar o despojar de tierras al Grupo Gloria, que contaba entonces con 37.000 hectáreas en Trujillo, y para que no se creyese que era una ley con nombre propio, aunque lo parezca. En el sector dudan de que se trate de un argumento técnico para una ley de tanta importancia.

Durante la misma reunión Del Castillo informaría: “ellos [el Grupo Gloria] me han autorizado a decir que no van a participar en las próximas ventas de tierras del Estado porque entienden que lo que tienen es suficiente”. Extraño que una corporación en plena expansión e interesada en el etanol afirme eso con tal convicción. Días después, fuentes cercanas al grupo arequipeño aseguran que como producto de otras compras menores que han ido realizando en el norte ya cuentan con más de 50.000 hectáreas. “Lo que Vito Rodríguez Rodríguez le prometió a Del Castillo fue solo que no intentarían comprar Pomalca [la azucarera del Grupo Oviedo]”, afirman.

Otras voces, afirman que Del Castillo, al limitar la participación de Gloria en la compra de las acciones de Pomalca que son propiedad del Estado (32% del total de la empresa azucarera), estaría cobrándose una supuesta revancha por el lío más gordo en el que está metido: los petroaudios. Del Castillo considera que una de las empresas que mandó a chuponear y espiar fue el grupo Gloria. Esa versión ha circulado como rumor durante varios meses.

3. El beneficio al Grupo Oviedo. En el reportaje antes mencionado, Navarro da cuenta de una norma que beneficia al grupo Oviedo, que controla Pomalca y que es propietario del Juan Aurich:

El Estado peruano tiene acciones pendientes de venta en un número limitado de empresas azucareras: 0,78% en San Jacinto, 7% en Tumán, 27% en Cayaltí y 32,8% en Pomalca.

Pero el Estado, al mismo tiempo, mantiene vigente desde hace varios años una ley que protege su patrimonio ante cualquier medida cautelar que lo amenace. El Estado protege sus acciones, pero de paso a quienes las administran.

Pomalca y Tumán tienen esa ventaja. Sin embargo, la administración Oviedo, que ya lleva cinco años en las azucareras, no ha reducido la deuda laboral y tributaria de las compañías. Hasta el 2008, los pasivos de Pomalca por ambos conceptos llegaban a S/. 191 millones, unos S/. 20 millones más que el año anterior. Asimismo, los beneficios sociales adeudados a los trabajadores aumentaron en S/. 7,5 millones entre el 2007 y el 2008.

Edwin Oviedo sostiene que las inversiones realizadas recién empiezan a rendir frutos y que los resultados se notan en los estados financieros del 2008 (documentos que fueron entregados el 22 y 23 de junio, apurados por una ley). Afirma que el año pasado pagó S/. 7,5 millones a la Sunat por el ejercicio anual. Sin embargo, ese año la deuda acumulada de Pomalca a la Sunat aumentó en S/. 6 millones, hasta S/. 24,4 millones, mientras que los pagos pendientes a la Oficina de Normalización Previsional aumentaron en S/. 7 millones, hasta S/. 28 millones.

Pero además hay un tema vinculado por analizar. Oviedo es también un importante comercializador de alimentos en el país, y las ventas de la azucarera Pomalca suelen ir a las empresas de transporte y comerciales del mismo grupo.

El directivo afirma que la práctica es común en todas las azucareras. La diferencia está en que en su caso hablamos de un accionista minoritario y de una empresa que sigue siendo protegida por el Estado.

El Indecopi, que regula la libre competencia en mercados, analizó esta situación como parte de una evaluación sobre la concentración en el mercado azucarero, y encontró que entre el 2005 y el 2007 Pomalca vendió 90% de su producción, en promedio, a tres empresas del mismo grupo. El detalle revelador es la diferencia entre el precio al que los Oviedo venden el azúcar a sus propias empresas distribuidoras y el precio del mercado mayorista

¿Qué significa esto? En la medida en que el precio de venta del ingenio es menor, las (sus) distribuidoras mayoristas pueden quedarse con un mayor margen de los ingresos recibidos por la venta a los minoristas, recursos que de ingresar a Pomalca pertenecerían también al Estado y los trabajadores y podrían ser utilizados para pagar las deudas laborales y tributarias de la empresa.

Con 80.000 toneladas de producción anual (20 sacos por tonelada) y asumiendo el margen extra que transfirieron a sus comercializadoras el 2006 y 2007, el Grupo Oviedo podría desviar este año a sus distribuidoras más de S/. 10 millones. Esto sucedía mientras el 2008 los pasivos de Pomalca aumentaron en alrededor de S/. 40 millones frente al 2007.

Oviedo afirmó meses atrás a Perú.21 que Pomalca aún no producía utilidades. Las ganancias, sin embargo, sí se están generando en los otros negocios del grupo. La protección patrimonial, esa norma que protege a las azucareras para que ninguna deuda tenga que ser cumplida, le viene como anillo al dedo.

En otras palabras, Oviedo puede extraer sus ganancias a otras empresas del grupo, pero Pomalca sigue trabajando a pérdida y con deudas. Todo con el apoyo estatal. Ojo que Yehude Simon y Javier Velásquez Quesquén son bastante cercanos y elogiosos con el grupo Oviedo.

4. El etanol: Ese es otro tema por cantar. Hace un año, este blog alertó sobre como el gobierno central y el gobierno regional de Piura, ambos en manos del APRA, dieron facilidades para el otorgamiento de cientos de hectáreas para el cultivo de caña de azucar destinada al etanol a precio de regalo. Bomba social, ya que se otorgaron terrenos que ya eran ocupados por varios agricultores en el norte del país.

Lo mismo pudo ocurrir al amparo de los Decretos del Hortelano en la selva. En la gestión de Ismael Benavides, se declararon dos áreas libres para cultivos destinados para biocombustibles. No se preveían los daños que podían causar en términos agrícolas y ambientales, como los efectos en los precios de ciertos productos.

¿Por qué esto importa? Porque buena parte del boom azucarero es por el etanol. Veamos lo que dice el ya citado reportaje de Luis Navarro para Poder sobre esta materia:

Hace un año, la estadounidense Maple adquirió cerca de 10.600 hectáreas en Piura para un proyecto de etanol, que ha encontrado más de un problema social por el uso del agua. Los Romero ya adquirieron terrenos en Piura con este propósito, 8.000 hectáreas del proyecto Caña Brava, y los Brescia están buscando terrenos. El interés en este negocio es enorme y los grupos locales están muy dinámicos.

Como vemos, el panorama azucarero está muy movido y promete ser entretenido en las próximas semanas.

Anuncios