Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Uncategorized

¿Puede un medio de comunicación morir? De hecho, muchos lo han hecho con motivo de, por lo general, crisis económicas que impiden que el medio se sostenga por más tiempo. Pero también hay casos de medios boyantes económicamente que están muertos en vida, sobre todo, porque han perdido total credibilidad. Y ello ocurre cuando se prestan para la manipulación mediática frente a casos bastante graves.

Esa es la sensación que queda frente al diario más importante de Chile, El Mercurio, luego de ver y leer El Diario de Agustín, película y libro de investigación del mismo nombre que se concentra en la forma como se cubrió desde dicho medio los casos de violaciones de los derechos humanos cometidas durante la dictadura de Augusto Pinochet.

¿Como comenzó todo? Ignacio Agüero y Fernando Villagrán estaban en una conferencia luego de la entrega del Informe de la Comisión sobre Prision Política y Tortura, cuando se tocó el tema del rol que le correspondió a la prensa durante los años de la dictadura. De allí les vino la inquietud para hacer un documental que contara como el medio más importante de su país – considerado por ambos como uno de los actores políticos claves en la sociedad chilena – había callado por convicción o por autocensura sobre graves casos que conocidos en la opinión pública internacional.  Le dieron la vuelta a varias ideas, hasta que encontraron la necesaria para contar esta historia: una investigación de estudiantes.

Claudia Lagos Lira, profesora de la Universidad de Chile, fue contactada por Aguero y Villagrán para liderar un equipo de tesistas de la Escuela de Periodismo que tuvieran interés en hacer la investigación. Según me refirió Villagrán, se tuvo que hacer una suerte de casting de los tesistas para ver quienes se quedarían finalmente.  A pesar de que estamos ante una investigación elaborada por jóvenes, no se trata de una muestra de pérdida de la inocencia ni mucho menos. Como me comentó Claudia Lagos, los jóvenes investigadores ya sabían lo que era El Mercurio y, digamos, lo que hizo el trabajo fue corroborar sus hipótesis.

¿Qué nos muestran la película y el libro? Se trata del mayor golpe que ha recibido un medio de comunicación latinoamericano a través de una investigación. El Mercurio y su propietario actual, Agustín Edwards Eastman, no solo son mostrados como parcializados tras una posición política – cuestión que está dentro de lo permitido para cualquier medio -, sino que quedan claros los modos a través de los cuales fue parte del engranaje mediático que sostuvo a Pinochet. Queda claro que El Mercurio mintió durante muchos años- con sospechas de pagos  de por medio -, se prestó a manipulaciones venidas desde la dictadura y su aparato, que no dijo la  verdad en casos como Los 119 y Marta Ugarte y que muchos de sus protagonistas no se arrepienten de lo hecho.

Más que represalias, el documental y el libro han generado una suerte de “muerte civil”. El Mercurio es la corporación más importante de la prensa chilena y ha callado sobre lo dicho aquí. Y como indicaron Villagrán y Agüero, es un actor fundamental en la política y la economía, lo que no ocurre en otros países. Para hacer el símil, El Comercio no llega a tener tanto peso como su par chileno en el país del sur.

Uno no puede ver a El Mercurio con los mismos ojos luego de conocer esta historia. ¿Se podrá hacer una investigación así en otros países?

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Del Archivo del Tercer Piso: El Mercurio de Agustín

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