Como me decía una amiga esta mañana, la sentencia de 6 años a Fujimori parece demasiado poco. Demasiado poco para haber convertido al Estado de Derecho en una ficción, por haber convertido Palacio de Gobierno en un centro de chuponeo, por haber convertido a los canales de televisión en – salvo contadas excepciones – cloacas destinadas a bailar el ritmo del Chino, por haber corrompido a la sociedad como lo hizo.

Sin embargo, ello demuestra la independencia de criterio con la que se ha manejado la Sala Penal Especial de la Corte Suprema de Justicia. Sin estridencias ni figuración mediática, con firmeza y con la ley en la mano, los vocales César San Martín, Víctor Prado Saldarriaga y Hugo Príncipe Trujillo respondieron a la altura del reto que se les puso.

 

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