Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Uncategorized

Según todas las encuestas de opinión pública, el año termina con Luis Castañeda Lossio como principal candidato a la Presidencia de la República. Y aunque, para tranquilizar al público lector, aún falta un año y cuatro meses para las elecciones presidenciales, sin duda es necesario poner más atención en el político que termina mejor el año político.

¿Por qué Castañeda tiene el éxito que tiene? Hay varios ingredientes que han compuesto su repertorio, pero son tres los esenciales:

Mudez casi a prueba de balas salvo que sea para publicitar sus obras, lo que mucha gente aprecia en medio del coro cacofónico de la política peruana.

Predilección por el cemento a toda costa. Y en un país en el que se está acostumbrado a que el “político exitoso” es aquel que más infraestructura pone – recuerden el “robó pero hizo obra” sobre Odría o el respaldo del fujimorismo en sitios donde puso colegios o postas (que luego se caían) – eso es un gran capital político. Y muchas de sus obras están ubicadas en los sectores donde se definen las elecciones.

Ubicado en el centro, lo que generalmente determina un triunfo en una elección presidencial.

Sin embargo, la gestión de Castañeda no ha estado exenta de problemas y críticas. Las más importantes de ellas han sido las siguientes:

Falta de planificación de sus obras. Cualquiera de nosotros está tentado a convertirse en Michael Douglas en Un Día de Furia.

El cuestionado Metropolitano: Obra sin estudio de impacto ambiental, dividiendo Barranco, afectando a los vecinos de Comas, talando árboles, con cuestionamientos técnicos y siguen firmas…

Indicios de corrupción: La última denuncia de Perú.21 sobre un extraño pago a una empresa ya desaparecida que compró la deuda de Relima y que tiene vinculaciones familiares con el alcalde, nos da cuenta de como la falta de transparencia del alcalde muestra ya severos signos de descomposición.

¿Y a pesar de esto, cómo Castañeda sigue incólume? Pues en parte se debe en las razones antes señaladas, pero también, al hecho que los cuestionamientos se han centrado en un sector de Lima que es el más afectado por su gestión, tiene acceso a medios de comunicación y puede hacer sentir su voz, pero parece que numéricamente no representa mucho en el electorado.

Sin embargo, por una cuestión de respeto al elector y a los vecinos, Castañeda deberá hablar (y aclarar) más en el 2010. Para comenzar, deberá decirnos que escojerá: Palacio Municipal o Palacio de Gobierno

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