Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Uncategorized

 la ciudad cumplio 475 años.  Como lo ha indicado el arquitecto y especialista en temas urbanos Augusto Ortiz de Zevallos, en Lima conviven varias ciudades en una, sin muchos espacios públicos de conexión entre sí, con muchas obras sin que las mismas obedezcan a un plan común y con pocos espacios para la participación del ciudadano en la gestión de la ciudad.  Así la ciudad comienza su cuenta regresiva hacia su quinto centenario.

Lima llega a esta fecha con un alcalde que ha dejado la mudez para comenzar a dar más declaraciones políticas.  Luis Castañeda Lossio ha aprovechado el aniversario de la ciudad para dar a conocer que su gente se viene preparando para afrontar los procesos electorales de 2010 y 2011 así como para responder a algunas preguntas sobre su gestión, no todas y no precisamente las más cuestionadoras. Pero en ello sigue fiel a una táctica que le viene dando resultados (ver aquí y aquí).

Soy de los que considero que para conocer como enfrentar a un candidato es necesario conocer sus fortalezas, para luego conocer sus debilidades. Y en el caso de Castañeda, dos son sus principales capitales políticos: sus obras por toda la ciudad y los atributos personales que la gente le atribuye (liderazgo, orden).  Ojo, que le atribuyan no quiere decir que los tenga, pero sí que se le perciba así.

Desde una perspectiva más ligada a las ciencias sociales, ciértamente, es claro que las obras de Castañeda no responden a un plan concreto y que, además, privilegian en demasía las vías para los vehículos antes que los espacios públicos. Lo es y, sin duda, es penoso, pues aquí se privilegia la foto para la portada de periodico con el fin de llegar al poder, antes que el bienestar de todos en la ciudad.  Pero para muchos, esta sensación de “progreso” y “modernidad” es la que cuenta a la hora de sumar votos y puntos en las encuestas.

Pero ello no implica que al alcalde no haya que exigirle que cumpla con su labor. Si bien prefiere el cemento antes que las palabras, es claro que hay un sector de la población que sí está descontento con su labor y hay razones para ello: inseguridad ciudadana, caos en el transporte y falta de comunicación.  ¿Por qué Castañeda no ha atacado dos problemas prioritarios ni se muestra activo frente a las críticas?

En cuanto a la inseguridad ciudadana, Castañeda ha podido torear su tarea porque las miradas sobre esta tarea se centran más en la Policía antes que en los alcaldes. Si bien existe el Serenazgo, la coordinación entre el Ministerio del Interior y los municipios es nula. Aquí también Castañeda, por cuestión táctica, también ha optado por retirarse el tema.  En cuanto al transporte, lo que ha primado es evitar los costos sociales de lo que sería ordenar el transporte, básicamente, en reubicar a muchas personas que quedarían sin trabajo con la racionalización de líneas y una formalización del transporte en la que Alberto Fujimori nos sumió con una liberalización que ni Sebastián Piñera hubiera planteado.

Castañeda, finalmente, no responde críticas no solo por una cuestión táctica, sino también porque la institucionalidad no lo estimula. Me explico: los demás alcaldes optan por el silencio y, hasta donde recuerde, la Asamblea Metropolitana de Alcaldes se reune tarde, mal o nunca. Y en el caso de los regidores, además de un estilo en el que las principales decisiones no son consultadas al cuerpo de concejales metropolitanos, el testimonio de Ortiz de Zevallos es certero:

Nunca supe en qué consistía el cargo. No se me dio ninguna tarea personal, como podía ser la coordinación con un distrito o una labor en el concejo. Esta concepción del regidor como si fuera una entelequia perjudica mucho su labor. Queda una situación entre dos aguas en la que, como ocurre con los congresistas, nadie sabe qué hace un regidor, en tanto que el alcalde hace todo y no rinde cuentas ni sigue una agenda.

La gestión de Castañeda es valorada por la población, pero tiene puntos flacos claros. ¿Será aprovechado esto por sus rivales políticos? Y, sobre todo, ¿podrá ser plasmado ello en un proyecto de ciudad que tenga claras las diferencias entre las distintas Limas?

En los siguientes meses, la duda será despejada.

MAS SOBRE EL TEMA:

Ciudad Nuestra: Evaluación de la Gestión Metropolitana 2009

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