Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Uncategorized

Una de mis películas favoritas es JFK. Aunque no soy muy partidario de las teorías de la conspiración, Oliver Stone plantea cinematográficamente bien porque, para muchos, cabe la posibilidad que el ex presidente Kennedy haya sido víctima de una conspiración para acabar con su vida.

De dicha película, rescato la frase que el personaje conocido como “X” (Donald Sutherland) le dice a Jim Garrison (Kevin Costner) cuando comienza a contarle la teoría sobre el asesinato de JFK por negarse a mandar muchas más tropas a Vietnam: “Aquí lo que importa, señor Garrison, es conocer el por qué. El como y el quien es el relleno para el gran público”.

Creo que algo de ello hay en relación con el caso de los Petroaudios. Muchos se concentran en el lenguaje de cantina de Romulo y Bieto, otros en la historia de César Gutiérrez y Lili Le Masters y otros en quienes caen a partir de los audios chuponeados.  Pero creo que es importante tener claro el porqué de lo ocurrido para que el cómo y el quien sea menos que un telón de fondo.

Hay dos historias en este caso:

a. La más visible, es la que tiene que ver con todo el tema de corrupción. Aquí es donde entran todos los personajes que ya conocen, como Rómulo, Quimper, Canaán, Del Castillo, Allison, Gutiérrez y los casos de los lotes petroleros, hospitales y licitaciones de infraestructura. Aquí entran los audios y mails ya por todos conocidos y que dan cuenta de un modus operandi de hacer negocios con el Estado.

b. La segunda, menos explorada, tiene que ver con el tema del espionaje. Aquí, vía el libro de Gustavo Gorriti, conocimos la historia de los chuponeadores y sus vinculaciones con el poder político, basado en la creación de necesidades de seguridad (posibles conspiraciones, conflictos sociales y coincidencia en una agenda conservadora) para contar con un equipo paralelo de inteligencia.

Pero lo que no tenemos del todo claro aún es porque se espío. Hasta el momento, de acuerdo con las investigaciones periodísticas, los audios vinculados con los temas de corrupción fueron encontrados casi de casualidad. Mejor dicho, los mismos no habrían sido el objeto inicial del espionaje, sino que por diversas motivaciones – desde presiones políticas, pasando por mostrar  resultados de sus pesquisas, hasta una posible “indignación moral” por parte de Ponce Feijoó y sus muchachos – terminaron captando la atención de la gente de Business Track.

La otra pista tiene que ver con el espionaje industrial y es allí donde entran a tallar los clientes de BTR. Quienes más han explorado sobre este tema han sido Carlos Hidalgo de Prensa Libre y, sobre todo, Angel Paez de La República.

LA PISTA DEL CEMENTO

Hace unos meses, sobre la base de los conflictos existentes sobre los aranceles al cemento y el ingreso de Cemex al mercado peruano, Angel Paez presentó dos reportajes (ver aquí y aquí) en los que se señalaba, en resumen, lo siguiente:

1. Las empresas del grupo Cementos Lima son quienes, en conjunto, fueron los principales clientes de Business Track, la empresa de seguridad vinculada a marinos en retiro que hacían trabajos de seguridad y también, ilegalmente, espionaje industrial, a través de interceptación telefónica y de correos electrónicos.

2. Cementos Lima señala que los servicios proporcionados fueron estrictamente legales, vinculados a evitar la fuga de información y la interceptación de sus comunicaciones. Ellos estimaban que Cemex los estaba espiando.

3. La contratación de los servicios de Business Track por Cementos Lima se dio en la coyuntura de la guerra del cemento.

4. Se han encontrado correos electrónicos de funcionarios de Cemex en las computadoras incautadas a Business Track. Y como señala Paez:

En poder de los miembros de BTR detenidos se encontró correos electrónicos que supuestamente intercambiaron funcionarios del gobierno con directivos y presuntos “lobbistas” de Cemex, cuyos mensajes probarían que la rebaja a 0% del arancel al cemento sería obra de una conspiración para favorecer a la compañía mexicana. Precisamente, Cementos Lima contrata a BTR con la convicción de que Cemex contaba con fuertes vinculaciones con algunas personalidades del régimen, señalaron ex integrantes de BTR a las autoridades judiciales.

5. Hasta el momento, no existe evidencia que permita comprobar que Cementos Lima haya contratado a BTR para labores de espionaje industrialLa investigación judicial, según lo informado por La República, intentará establecer si Ponce Feijóo y compañía espiaron a Cemex por cuenta propia o por indicaciones de terceros vinculados al consorcio cementero peruano.

LOS NUEVOS ELEMENTOS VIENEN DEL SUR

Durante los últimos días, Paez ha explorado sobre otra pista, la de tres compañías interceptadas por BTR. Los reportajes (ver aquí y aquí) presentan las siguientes cuestiones:

1. Las empresas interceptadas son: Empresa Agroindustrial Laredo, de capitales colombianos y vinculada al mercado azucarero, Laive, una conocida empresa peruana de productos lácteos y Cementos Otorongo, de capitales portugueses. De las tres empresas, solo de la última se tenía noticias de un posible espionaje industrial.

2. Al momento de ser interceptadas, las tres empresas competían contra el grupo Gloria, de propiedad de la familia arequipeña Rodríguez Banda, por posiciones en sus respectivos mercados. Con Laredo, se disputaba comercialmente la adquisición de accciones en la azucarera Cartavio, que actualmente está en poder del grupo arequipeño. Con Otorongo, la disputa vendría porque la empresa portuguesa competirá directamente con las cementeras que Gloria tiene en el sur del país. Y con Laive disputan el mercado peruano de lácteos, junto a la trasnacional Nestlé.

3. Gloria no ha emitido ningún descargo hasta el momento sobre lo emitido por Paez, pero cuando salieron las primeras versiones de espionaje a Cementos Otorongo, un representante de la empresa negó que la misma esté involucrada en estas prácticas. Hasta el momento, no existe evidencia que permita comprobar que Gloria haya contratado a BTR para labores de espionaje industrial.

4. Sin embargo, hay un elemento presentado por Paez que merece mayor investigación (además de los anteriores): Carlos Tomasio de Lambarri, uno de los chuponeadores, habría mantenido contacto con Roberto Torres Franco, su compañero de promoción en la Marina. Pero que también tenía vínculos con Gloria:

En el 2007, el Grupo Gloria compró la azucarera Cartavio, luego de una larga disputa con Manuelita, corporación colombiana dueña de Laredo. Torres trabajaba para Cartavio y continuó en su puesto gerencial cuando Gloria se hizo propietario de la azucarera norteña.

El 2008, los directivos y ejecutivos de Laredo, entre ellos funcionarios colombianos de Manuelita, fueron ‘chuponeados’ por BTR, como consta en audios que La República ha conseguido como parte de una prolongada investigación.

Tomasio ha reconocido haberle hecho trabajos de consultoría a Torres, pero a título personal. Gloria dice que no era un funcionario de confianza, sino un ejecutivo que renunció en el 2009, según él, por una mejor oferta de trabajo.

CONCLUSION

Tan importante como los actos de corrupción que involucran a personajes de este gobierno es dilucidar quien mandó espiar y porqué. En esta tarea, la solitaria labor de pocos periodistas están ayudando a encontrar algunas pistas que conducen a importantes grupos económicos del país, que hasta el momento, han negado su responsabilidad, pero que requieren una mayor indagación sobre sus vínculos con los chuponeadores. Tarea ardua, pero indispensable.

MAS SOBRE EL TEMA:

La República: Alan desistió de declarar como agraviado en el caso chuponeo

El Comercio: Procurador impugnará informe pericial sobre licitación de lotes petroleros

Anuncios